La novela narra las aventuras de Wilfred de Ivanhoe a su regreso de la Tercera Cruzada, repudiado por su padre, el sajón Cedric de Rotherwood, tras mostrar Wilfred lealtad al rey normando Ricardo Corazón de León.
Se trata de una obra coral con multitud de personajes que van pasando por las páginas del libro repartidos en las tres partes en las que podemos dividir la trama: el torneo, el asedio del castillo de Torquilstone y el juicio de Rebecca. De entre estos personajes cabría destacar al ya mencionado Cedric y a su pariente Athelstane de Coningsburh, que aporta uno de los momentos más cómicos hacia el final del libro. También es muy interesante el triángulo amoroso formado por Wilfred, Rebecca y Lady Rowena. Otro de los personajes a destacar es el del misterioso Caballero Negro, cuya identidad pronto adivinamos, que protagonizará unos de los mejores pasajes del libro cuando busca refugio en la capilla de Companhurst. Y no podemos olvidar, por supuesto, a Robin Hood, personaje que como ya mencioné antes alcanzó gran popularidad gracias a esta obra, a pesar de que ya había protagonizado previamente otras obras de menor repercusión.
Una obra, en definitiva, maravillosa, auténtica obra maestra de la literatura que me ha descubierto a un autor del que no había leído nada anteriormente y al que pienso volver en cuando tenga la ocasión: Walter Scott.

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