El libro nos cuenta la historia de una joven institutriz que acude a una mansión para hacerse cargo de la educación de dos hermanos. Una vez allí, comenzará a conocer las turbias circunstancias vividas en esa casa tiempo atrás, descubre que la anterior institutriz se suicidó y otro criado también falleció en extrañas circunstancias. La institutriz narra cómo comienza a presenciar unas apariciones, un hombre y una mujer que bien podrían ser los fantasmas de los fallecidos.
Mientras los niños parecen vivir ajenos a estas apariciones, la institutriz comienza a creer que los dos hermanos saben perfectamente de estos "fantasmas" pero prefieren ocultarlo. No quedará claro si lo que ve esta institutriz es real o si por el contrario es fruto de su imaginación. La turbia relación que establece con los niños, especialmente con el hermano mayor, nos muestran a una joven atormentada y asustadiza cuyas visiones bien podrían ser fruto de sus demonios internos.
En definitiva, una novela que entretiene, que marcó un antes y después en las historias de fantasmas y que tuvo mucha repercusión en obras posteriores, tanto literarias como cinematográficas (se trata de una obra adaptada al cine y la televisión en innumerables ocasiones). Todos estos ingredientes bien podrían haber hecho de este libro una lectura de mi gusto, sin embargo, como decía la principio, no me satisfizo plenamente. De Henry James ya había leído anteriormente Daisy Miller, una novela corta que tampoco dejó gran impresión en mí. Supongo que este escritor no es para mí.

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