Una novelita corta de Stephen King o más bien un cuento que se lee de un tirón. Resulta atractiva la forma de presentar los doce capítulos, que se corresponden con las doce lunas llenas que se reparten a lo largo del año; es decir, un capítulo por mes. La brevedad del libro impide un mayor desarrollo de personajes y situaciones, algo raro en King, por lo que la historia va al grano y no se anda con rodeos.
Parte importantísima de este libro son las ilustraciones de Berni Wrightson, aunque en mi opinión deberían aparecer al final de cada capítulo y no cuando el capítulo aún no ha acabado, pues en la mayoría de los casos adelantan la resolución convirtiéndose así en grandes spoilers.

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